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Importancia del descanso; 9 ideas para poder descansar mejor

¿Puede ser productivo para tu trabajo el hecho de estar durmiendo a pierna suelta en la cama? ¡Por supuesto! ¿Es que no eres consciente de la importancia del descanso? Si la persona no descansa como su cuerpo y su mente necesitan, su productividad se resentirá. Por el contrario, si descansa bien, factores muy importantes para su rendimiento estarán a tope.

Según un estudio de la Universidad de Cambridge, publicado en 2.015 y realizado con más de 21.000 trabajadores, dormir poco –menos de 6 horas al día- afecta significativamente a la productividad. ¿Es tu caso? Deberías hacer algo, tanto por mejorar tu rendimiento como por cuidar más de tu salud.

Dormir poco puede ocasionar efectos nocivos, como una mayor ansiedad, irritabilidad o desgana por la falta de energía, e incluso algunos potencialmente peligrosos, como una reducción de los reflejos.

Por el contrario, dormir bien aumentará tu energía, mejorará tu actitud, y hará que tu capacidad de concentración y reacción, tanto física como mental, se incremente.

Duermas más de 6 horas al día o duermas menos, no olvides que hay más cosas que influyen sobre el descanso que lo que haces cuando estás en la cama. En este artículo vamos a ver algunas ideas para mejorar tu descanso, tanto en el trabajo como en tu vida diaria. Ten en cuenta que cada cuerpo tiene su forma de funcionar, por lo que lo que para algunas personas será muy efectivo, a otras no les dará resultado. Así que quedará en tu mano identificar las cosas que mejor te funcionan para poner tu barra de energía al máximo.

-Tómate breves descansos.

Si estás en el trabajo, estará muy bien que te esfuerces a tope, pero eso no significa que no te puedas tomar un descanso de vez en cuando. Y no sólo puedes, sino que debes hacerlo.

Eso sí, procura desconectar de verdad. Si trabajas con un ordenador, de poco servirá que te pongas a leer foros en internet o vídeos en Youtube de la abuela pertiguista. Mejor charla un rato con algún compañero –que también esté descansando, no te vayas a dar la lata a los que están trabajando- o date una vuelta por el parque si tienes uno cerca. Cuando vuelvas al trabajo verás cómo lo haces con la mente más despejada y con más energía.

-Haz ejercicio.

Hacer ejercicio regularmente no sólo ayudará a tu salud en general, sino que inducirá en ti un estado de relajación que te ayudará a descansar mejor. Así que ya sabes, ¡ponte el chándal y a corretear como un gamo! Eso sí, recuerda no hacerlo en las horas previas a irte a dormir, porque a corto plazo el ejercicio –aunque te canse- estimula tu cerebro y podría causarte problemas para conciliar el sueño.

-Intenta tener horarios regulares.

Aprovechar el fin de semana para trasnochar hasta las 6 de la madrugada puede resultar muy divertido, pero no es una costumbre que ayudará a mejorar tu descanso. Por el contrario, los horarios regulares te ayudarán a conciliar el sueño y aprovechar mejor las horas de las que dispongas para dormir.

-Cuidado con los estimulantes.

Bebidas como el té o el café cumplen con una función muy efectiva para ponerte en marcha, pero mal utilizadas pueden afectar a tu descanso. Tal vez no te hayas dado cuenta, pero, ¿no es posible que algunas noches seas incapaz de dormirte hasta las 3 de la madrugada porque has tomado un café después de comer? Vigila estas cosas, pueden dar respuesta a algunas noches casi en vela…

-¡Cuidado con las siestas!

¡Las carga el Diablo! Una siesta breve –de unos 20 o 30 minutos- puede ser de gran ayuda, pero si pasas la tarde entera roncando es probable que no pegues ojo en toda la noche. Echa mano del despertador si te hace falta y no permitas que una siesta desmesurada desequilibre tus costumbres de sueño.

-Cena ligero.


¿Tienes la costumbre de comerte una vaca asada cada noche antes de dormir?
¿Y aún te preguntas por tus dificultades para conciliar el sueño y tus frecuentes visitas al hospital? Una cena ligera no te ayudará a conciliar el sueño, pero sí ayudará a evitar que te resulte imposible hacerlo, así que piénsatelo dos veces antes de hincarle el diente a esa pobre vaca.

-No hagas actividades complejas o emocionantes antes de irte a dormir.

No estamos hablando de que evites desactivar bombas o practicar puenting –que también-, sino de actividades más cotidianas que, aunque no lo creas, estarán excitando tu mente y provocando que tengas dificultades para conciliar el sueño. Por ejemplo, el uso de aparato electrónicos, como el teléfono móvil, está desaconsejado antes de dormir.

-Date un baño caliente.

El agua caliente tiene efectos relajantes sobre el organismo, por lo que puede ser una buena manera de iniciar el camino hacia tu cama. Dale un par de vueltas al grifo, y a disfrutar.

-Apaga las luces y evita los ruidos.

Y cuando decimos “luces” no sólo se trata de la luz del techo o la de la mesilla de noche. Baja las persianas y cierra las puertas. La oscuridad provoca que el cuerpo segregue más melatonina, lo que te ayudará a relajarte y dormir. Además, una estancia demasiado iluminada para el sueño hará que éste sea ligero y menos reparador. Por supuesto, lo mismo sirve para los ruidos. Estos evitan la relajación y pueden despertarte –incluso aunque sea a través de “microdespertares”- en el caso de que consigas quedarte dormido, así que procura evitarlos todo lo posible.

¿Tienes ya clara la importancia del descanso para trabajar mejor? ¿Te han servido de algo estas ideas? Puedes que tengas algunas incluso mejores. ¿Quieres compartir con nosotros algunas prácticas que te hayan dado buen resultado para descansar mejor? Tienes una caja de comentarios justo aquí debajo en la que puedes compartir tus experiencias con todos los lectores que este blog.

Eso sí, antes de hacerlo puedes echarle un vistazo a eHorus. ¿Cómo, que no sabes qué es eHorus? Conócelo un poco mejor en nuestra página web.

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