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Nómada digital: algunas ventajas y desventajas de serlo

Probablemente, cuando escuches la palabra nómada pienses en un grupo de señores y señoras cavernarios, con barbas, el pelo largo, alborotado y bastante sucio, que deambulan por valles o bosques buscando una manzana que echarse a la boca.

Sin embargo, el apelativo “digital” –que para tantas cosas se utiliza hoy en día- lo cambia todo. Si eres un nómada digital es bastante probable que ya lo sepas. Si no lo eres, es posible que te entren ganas después de leer este artículo. O no. Tú decides.

Se conoce por nómada digital a las personas que ejercen su profesión sin un lugar de trabajo fijo, gracias al uso de la tecnología.

El elemento que más distingue al nomada digital del “smart worker” es que, mientras el segundo hace uso de la tecnología para tener una movilidad relativa, el primero lo hace a lo grande: si quiere cambiar de país, cambia de país; si le apetece trabajar desde la orilla de un lago de los Andes, allá que va.

El nomadismo digital es una concepción romántica de la vida, que valora la libertad y la aventura por encima de todas las cosas. Ahora bien, por sugerente que resulte la idea de trabajar mientras se contempla una puesta de sol en la Sabana, como todo en la vida tiene sus ventajas e inconvenientes.

ALGUNAS VENTAJAS DE SER UN NÓMADA DIGITAL

-Puedes trabajar desde (casi) cualquier lugar del mundo.

Está claro que este es uno de los componentes clave del nomadismo digital, y uno de sus principales atractivos. Imagina terminar tu proyecto mientras estás tumbado en una hamaca en una paradisíaca playa australiana. La mayor parte de las personas que se lanzan a la práctica del nomadismo digital lo hacen con la idea de conocer mundo, una idea desde luego muy apetecible.

-Puedes vivir una vida llena de aventuras.

La libertad que te proporciona el nomadismo digital y la opción de poder vivir en (casi) cualquier lugar del planeta, llenará tu vida de experiencias a las que no podrías acceder si tienes un trabajo “normal”. ¿Has visto una película de James Bond? Pues algo parecido, pero sin explosiones. (Si lo piensas detenidamente, concluimos que el espía inglés es uno de los pioneros del nomadismo digital).

-Enriquecerá tu vida.

Tener tantas vivencias, conocer tantas personas y culturas, o resolver las situaciones inesperadas a las que te tendrás que enfrentar, sin duda enriquecerá tu vida. Ten por seguro que vas a aprender muchas cosas y a convertirte en una persona mucho más flexible.

-Podrás elegir tus horarios laborales.

Con algunas excepciones, si eres un nómada digital lo habitual será que puedas elegir cuándo empieza y cuándo termina tu jornada laboral. Podrás tomarte días libres, o trabajar un domingo si es lo que mejor te viene.

-Podrías mejorar tu economía.

¿Sabías que una lata de Coca-Cola cuesta medio euro en Hanoi? Evidentemente, si ejerces tu nomadismo digital hospedandote en hoteles de cinco estrellas, es posible que lo notes cuando hagas cuentas, pero si tienes un buen control sobre tus finanzas y eliges los lugares adecuados, puedes terminar economizando. El nomadismo digital te puede permitir trabajar desde tu residencia –y ahorrar, por tanto, el alquiler de una oficina- o incluso mudarte a un bucólico pueblecito en el que los gallos cantan por la mañana, los paisanos juegan al dominó por las tardes y el alquiler sea más barato todos los meses.

-Serás más creativo.

La posibilidad de conocer nuevos lugares, culturas y personas, hará que dispongas de múltiples puntos de vista y muchas cosas que contar. Para determinadas profesiones -la escritura o la fotografía, por ejemplo-, ser nómada digital puede ser un alimento para la creatividad que te lleve a lugares inexplorados.

ALGUNAS DESVENTAJAS DE SER UN NÓMADA DIGITAL

-Puedes tener problemas técnicos.

Si eres nómada digital, probablemente necesites conectarte a internet, aunque sea unas horas a la semana. En algunas zonas y países, las conexiones pueden ser desesperantes, cuando no directamente inexistentes. En otros lugares, pueden resultar carísimas, hasta el punto de que ni te compense trabajar. En algunos puede que ni siquiera haya un buen acceso a la energía eléctrica. Deberás tener este tipo de problemas muy en cuenta antes de lanzarte a nomadear por determinados lugares. Por eso decíamos que podrías hacerlo desde “casi” cualquier lugar. Si estabas pensando en nomadear mientras escalas el Everest, igual deberías replanteártelo.

-No todos los lugares serán adecuados.

Además de las limitaciones tecnológicas, existen otras que deberás tener en cuenta. No en todos los sitios encontrarás la tranquilidad necesaria para trabajar. Además, algunos serán tan atractivos que supondrán una distracción continua. Por tanto, tendrás que conocerte a ti mismo y buscar lugares en los que sepas que de verdad puedes dedicarte a tu trabajo y ser productivo.

-Trabajar a veces puede resultar incómodo.

Abandonar la oficina también tiene sus desventajas. Te resultará complicado encontrar un sillón tan cómodo como el que tenías antes, y es posible que en ocasiones no dispongas ni de un escritorio. A veces trabajarás desde una cama, o bajo un árbol. Suena muy apetecible, pero es probable que tu espalda no esté de acuerdo con tu espíritu y le dé por proporcionar un bonito dolor.

-Podrías tener problemas con los husos horarios.

Si vives en un país distinto de aquel en el que están tus clientes y tienes que ajustarte a un horario o a unos plazos de entrega, es probable que te toque adaptarte a sus husos, lo que supondrá tener que trabajar, al menos en ocasiones, a horas intempestivas.

-Podrías sentirte solo/a.

Según dicen los que lo practican, esta es la peor desventaja de ser un nómada digital. Por muy sociable que seas, y según el tipo de nomadismo digital que practiques, también puedes encontrar su lado más duro al dificultar el construir lazos duraderos. Además, puede ser un verdadero problema si tienes familia y no te acompaña en tu nomadismo; podrías verlos mucho menos de lo que desearías.

-No todo el mundo puede ser nómada digital.

Este inconveniente puede entenderse en varios sentidos. Por un lado, no todas las personas tienen un trabajo que les permita despertarse hoy en Madrid y mañana en Santo Domingo. Hay una serie de profesiones más susceptibles de adaptarse al nomadismo digital, como la escritura, la fotografía, el coaching, la consultoría, etc. Sin embargo, si te dedicas a la industria pesada o al sexado de pollos, lo tienes difícil.

Por otro lado, para algunas personas, por más que lo intenten, el nomadismo digital no será lo suyo. Bien porque no tengan toda la adaptabilidad que se necesita, bien porque estén peleadas con la tecnología, bien porque, al fin y al cabo, necesiten un lugar estable en el que anclarse, es posible que, aunque la idea de la vida nómada les atraiga, en realidad no están hechas para ello.

Y tú, ¿eres un nómada digital o te apetece la idea de serlo? Comparte tus experiencias con nosotros dejándonos un mensaje en la caja de comentarios que tienes justo aquí debajo. ¡Gracias!

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