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Procrastinación; Descubre qué es y conoce estas 11 técnicas para evitarla.

¿Sabes lo que es la procrastinación? Si no has procrastinado alguna vez, es que no eres un ser humano. El término procrastinación se refiere al acto de aplazar para un momento posterior actos que deberíamos llevar a cabo en el presente.

¿Ya lo ves más claro? Si alguna vez has sustituido un trabajo pesado -pero necesario- por otro ligero, has procrastinado. Si alguna vez has dejado de estudiar para irte a la nevera -y no has vuelto a los libros- has procrastinado. Si alguna vez has pensado que no pasa nada por no limpiar las telarañas de la esquina, que la araña que las teje aún no es demasiado grande -a pesar de que ya haya alcanzado los 10 cms y te mire con ocho ojitos deseosos cada mañana-, efectivamente, has procrastinado.

La procrastinación es un pecadillo del que nadie escapa. Tiene múltiples causas, como la inseguridad, o incluso el miedo, pero la más habitual es… la pereza.

No te preocupes, procrastinar de vez en cuando no significa que seas un vago; lo que sí suele suponer es una pérdida de tiempo. Como no queremos que eso te ocurra y que, procrastinando, procrastinando, se te pase todo el día sin clavar un clavo, vamos a ver algunas técnicas para evitar la procrastinación.

– Planifica.

Algunas personas se pierden y no son capaces de rendir adecuadamente si no tienen ordenadas delante de los ojos las tareas que tienen que llevar a cabo. ¿Te aturullas si no tienes una lista de labores y la fecha en las que tienes que cumplirlas? Una simple agenda puede hacer milagros. ¿No tienes una? Ráscate el bolsillo, que no son tan caras.

– Utiliza la regla de los dos minutos.

La regla de los dos minutos proviene de las técnicas GTD y viene a significar que si estás planificando algo que podrías hacer en dos minutos, deja de planificarlo inmediatamente y ponte con ello. La regla puede aplicarse a plazos de tiempo mayores (5 o 10 minutos). Lo importante es el concepto de que eternizarse planificando algo que podría hacerse enseguida es una pérdida de tiempo y un excusa para procrastinar sin parar.

– Utiliza técnicas de gestión del tiempo.

Además de las precitadas técnicas GTD, existen otros métodos de gestión del tiempo que pueden ayudarte a evitar la procrastinación. Estructurar tu tiempo de trabajo puede ayudarte a mantener la concentración, evitar distracciones y marcar objetivos. Por ejemplo, ¿conoces la Técnica Pomodoro?

– Instaura rutinas.

A veces, para no postergar las tareas más pesadas, lo único que necesitas es acostumbrarte a hacerlas. ¿Tu mejor momento son las primeras horas de la mañana? Convierte en rutinario ocuparte de los trabajos más duros en ese momento y con el tiempo conseguirás hacerlos sin pensar en la pereza que te da ponerte con ello. Tu trabajo será más llevadero.

– Prémiate.

No se trata de que te recompenses un trabajo de media horita con un viaje a todo lujo al Caribe, tampoco te pases. Pero si la labor que tienes que realizar es dura, será muy positivo premiarte a ti mismo con algo que te apetezca hacer; ir al cine, comerte una pizza, una escapada de fin de semana… Eso sí, recuerda que para darte el premio antes tienes que hacer el trabajo. Si lo haces al revés, no sirve.

– Visualiza el momento en el que habrás terminado la tarea.

Imagínate en lo alto de un podio, recibiendo una corona de laurel de manos de un hermoso/hermosa jóven/jóvena (nota: sé que esto es una falta de ortografía, pero forma parte del “chascarrillo”) mientras la multitud te aplaude. Vale, puede que sea demasiado tópico, tal vez a ti te estimule más imaginar el premio real que vas a darte. En todo caso, y vayas a recompensarte o no, intenta visualizar en qué situación estarás cuando hayas terminado tu tarea. En muchas ocasiones, el mejor premio que puedas recibir y lo que mejor te funcione será saber que cuando la hayas hecho te habrás quitado un buen peso de encima.

– Evita las distracciones.

El vídeo de la cobaya bajando unos escalones que está arrasando en Youtube no va a hacer tu trabajo. No, el del lorito bailón (un viejo conocido de este blog), tampoco. ¿Las fotos de tu tía Enriqueta haciendo parapente en las Maldivas? Tampoco, tampoco. Apaga eso, ya tendrás tiempo para verlo en otro momento.

– Haz más divertidas las tareas.

Trabajar no siempre tiene que ser aburrido. Hay muchas formas de “gamificar” tu trabajo, esto es, convertirlo en una especie de juego, o al menos darle atributos propios de los juegos que lo hagan más entretenido. Márcate objetivos, establece hitos… hay muchas formas de hacerlo, busca la que mejor te funcione.

– Haz ejercicio, come sano y descansa bien.

Para evitar la procrastinación necesitarás tener energía. Come sano, haz ejercicio regularmente, y recuerda dormir bien por las noches. Estarás más fuerte y tendrás más energía que te vendrá muy bien para no buscar excusas y distracciones y ponerte a trabajar. Además, siempre será bueno para tu salud.

– Busca tu sitio.

¿Trabajas mejor en tu casa que en la oficina? ¿O es al contrario? Tal vez donde rindas más sea en el parque, bajo un árbol. O puede que si te vas al parque no trabajes nada porque te distrae demasiado observar los pájaros. Algunas profesiones no permiten elegir el lugar de trabajo, pero otras sí. Si tu trabajo admite elegir el lugar en el que hacerlo, observa dónde te centras más y procrastinas menos, y actúa en consecuencia.

– No pienses, actúa.

Para finalizar, lo más importante (ahora verás por qué lo hemos dejado para el final). ¿Tienes algún trabajo que hacer? No pienses más en ello. Deja de leer este artículo y ponte a trabajar. Eso sí, ¡antes agréganos a tus favoritos!

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