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Toma de decisiones; descubre los seis principios de laborit

Aunque suene a cadena de cafeterías, Laborit no tiene nada que ver con zumos o croissants. Henri Laborit fue un biólogo, médico y psicólogo francés, autor de 6 principios sobre el comportamiento humano, que pueden ayudarte a entender cosas tales como por qué te apetece más echarte una siesta que cargar un saco de 50 kilos de ladrillos.

¿Te parece algo propio del Capitán Obvio? Dale una oportunidad al Sr. Laborit, podría sorprenderte y echarte una mano para gestionar mejor tu gestión del tiempo y tu toma de decisiones, y ser más productivo en tu trabajo.

Aunque no solemos pensar en ello, nuestros niveles de rendimiento pueden tener que ver con el orden en el que realizamos nuestro trabajo. A veces, ese orden puede incluso determinar que algunas tareas importantes se hagan fuera de plazo o incluso queden sin hacer. ¿De veras quieres eso?

Henri Laborit fue, casi, un hombre del Renacimiento. Biólogo, médico militar, teólogo, psicólogo y filósofo, era capaz de hacer investigaciones en materias tan importantes como la experimentación de tranquilizantes, la hibernación artificial, el estudio de las células gliales o el de los radicales libres. Desconocemos si tenía conocimientos de bricolaje y fontanería, pero es más que probable.

En sus trabajos acerca del comportamiento animal -y recuerda que nosotros también somos animales-, Laborit estableció que los vertebrados tienen tres rasgos conductuales típicos:

  1. Búsqueda. Sea de alimento, pareja, etc.
  2. Gratificación. Cuando en la búsqueda se obtiene una sensación placentera, se reitera la conducta que la ha proporcionado.
  3. Inhibición. Por el contrario, si la búsqueda lleva a un resultado desagradable, se produce una reacción, bien de huída, bien de agresión.

En su obra, el Sr. Laborit enunció una serie de principios que determinan el orden en el que los seres humanos elegimos hacer nuestras tareas y que pueden ser aplicables al mundo laboral. Conocer los motivos por los que decidimos hacer una u otra cosa puede resultar de gran interés para modificar nuestros hábitos y conseguir un mayor rendimiento. Estos son los principios de Laborit:

– Tendemos a hacer espontáneamente lo que nos gusta antes de lo que no nos gusta.

¿Tenemos alguna duda con este primer principio? Salvo que seas un obseso de la limpieza, es más probable que prefieras tomarte un cocoloco junto a una piscina que desinfectar el interior de un submarino nuclear. No te preocupes, los siguientes principios complementarán a este primero y harán que entiendas muchas más cosas.

– Tendemos a hacer lo que nos resulta más fácil antes que lo que es difícil.

Este segundo principio también es bastante evidente, pero ya podemos sacarle partido. Aunque tengamos esta tendencia general de ocuparnos antes de lo sencillo, atacar antes las tareas más dificultosas puede traernos grandes beneficios. En primer lugar, nos ayuda a evitar los perniciosos efectos de la procrastinación; en segundo lugar, podemos afrontar las tareas más duras en los momentos del día en los que dispongamos de mayor cantidad de energía. Aunque te dé pereza hacerlo, probablemente seas más capaz de hacer los trabajos más arduos en las primeras horas de la mañana, así que ponte manos a la obra o después será mucho peor.
Además, ten en cuenta que si tienes una gran cantidad de tareas fáciles que realizar -algo que suele ser muy común- algunos trabajos difíciles e importantes podrían quedarse eternamente esperando su oportunidad, mirándote con cara de abandono…

– Tendemos a hacer antes lo que es rápido que lo que se tarda en hacer.

Tener un trabajo largo por delante nos hace pensar a largo plazo, lo que también favorece la procrastinación. Para lograr afrontar tareas largas con más entusiasmo, puedes utilizar trucos como dividirlas en subtareas más pequeñas. Para ayudarte a hacerlo, existen sistemas de gestión del tiempo muy interesantes, como la Técnica Pomodoro.

– Tendemos a hacer antes lo que es urgente que lo que es importante.

Con este principio hay que ser muy sutiles. Para empezar, cada uno deberá distinguir entre lo que es urgente y lo que es importante, porque en algunas ocasiones, lo que no era tan importante pasará a serlo al convertirse en urgente. Además, establecer los niveles de urgencia y de importancia de cada tarea también será una cuestión subjetiva, e incluso debatible si afecta al trabajo de otras personas. Para ello, conviene establecer con antelación distintos grados de importancia en las tareas por hacer, y poner un plazo para llevarlas a cabo. Lo que se llama planificación.

– Tendemos a hacer antes lo que sabemos hacer que lo nuevo.

Aunque en ocasiones nos resultan aburridas, las rutinas son más sencillas de realizar que las cosas nuevas (por eso las rutinas funcionan). Hacer una tarea que no hemos realizado nunca precisa aprender cosas nuevas, y eso siempre supone tiempo y esfuerzo. No obstante, también hay que ver el lado positivo; hacer tareas nuevas supone una oportunidad para adquirir nuevos conocimientos, y eso también puede ser muy práctico y atractivo.

– Tendemos a hacer antes lo que nos imponen que lo que nosotros elegimos.

El último principio de Laborit tiene mucho que ver con las urgencias y presiones exteriores. Si un cliente o tu jefe te urgen para que hagas un trabajo, es muy probable que te sientas compelido a ponerte manos a la obra. ¿Debes hacerles caso? Esa es una decisión tuya, que dependerá de algunos factores como la capacidad de decisión de que dispongas.

Ahora que ya conoces los principios de Laborit, sería interesante que reflexionaras acerca de cómo pueden estar influyendo en la forma como decides afrontar tu trabajo. ¿Dejas siempre lo difícil para el final y eso te causa grandes retrasos que te impiden cumplir tus plazos de entrega? ¿Te ocupas siempre de las tareas rápidas pero te cuesta ponerte con los proyectos a largo plazo? ¿Sientes pánico a la hora de realizar tareas que nunca has llevado a cabo? Autoanalízate y piensa en qué cosas podrías cambiar para hacer mejor tu trabajo. Y después tómate un zumito con una tostada, seguro que te lo habrás ganado.

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